julio 22nd, 2015 | | Deporte

Cómo engancharte al running, de verdad (y III). Márcate un reto

Escribo este post después de haberme sometido a una de las pruebas más duras de mi vida tanto en lo deportivo como en lo personal. Te voy a contar algo: yo empecé hace 3 años corriendo 3 kilómetros de calentamiento de cardio en una cinta de gimnasio y este fin de semana completé 65 kilómetros atravesando las tres montañas que unen mi ciudad con un pueblo de la sierra durante 14 horas. Ahí va, pues, la tercera y última de las claves para engancharte a este deporte: márcate un reto.

Los retos no son grandes ni pequeños por definición. Los retos no son fáciles o difíciles según el juicio de otras personas porque la distancia que te separa tu reto sólo la conoces tú. Por eso, no importa lo que decidas conseguir, basta con que decidas conseguir algo y te pongas a ello. En esto de correr, los retos ‘oficiales’ se llaman carreras. Es cierto que puedes marcarte como objetivo personal llegar a cubrir una distancia superior a la habitual o recorrerla en menos tiempo sin que eso forme parte de una competición organizada. Pero mi consejo es que te atrevas a probarte en carreras oficiales.

Runner, corredora, carreras, mujeres que corren

De repente te vienes arriba.Te encuentras tan bien que piensas “puedo volar”. Aprendes a traspasar límites que creías que no estaban al alcance de tus posibilidades. Foto: Photo Skull

En este tipo de citas comprobarás que las carreras no son exclusivas de atletas profesionales ni de loc@s del running. Una carrera es una fiesta del deporte a la que están invitadas personas de toda condición con un denominador común: el instinto de superación. Cuando te inscribes en una carrera, todo el mundo (ajeno a este mundillo) te desea que ganes sin ser consciente de que, en realidad, vas a ganar tan sólo con estar bajo el arco de salida antes del pistoletazo que indica el comienzo. En mi caso, odio la competición y he encontrado un remanso de paz en este deporte donde todas las exigencias están dirigidas hacia mí y no hacia el resto de competidores. Por eso voy a las carreras con la seguridad de que voy a ganar siempre: una nueva experiencia de la que extraer conclusiones, una oportunidad para conocerme mejor, un esfuerzo más que me fortalece, una reafirmación de mi capacidad que me empodera. Además, me suelen dar una medalla y una camiseta de recuerdo. ¿Se puede pedir más?

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A ratos piensas, quién me manda a mí meterme en estos embolados… Aprendes a superar malos momentos entrenando técnicas como el pensamiento positivo. Foto: Photo Skull

¿Por qué te recomiendo que te inscribas en carreras para consolidar tu afición a este deporte? Pues porque lo creas o no, si estás leyendo este post, el tercero de la serie ‘Cómo aficionarte al running, de verdad’, es porque anida en ti una inquietud a la que quizá aún no hayas puesto nombre. Se trata de algo que todos los seres humanos poseemos pero que muchos no son capaces de reconocer o que incluso tratan de acallar por miedo a que les complique la vida: aspirar a ser mejor. Reconócelo, sabes que existe una versión mejor de ti mism@ y te gustaría conocerla. Pues aquí tienes una ocasión de oro.

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Con calor, mucho calor, también se corre… pero el calor se pasa a la sombra, con agua y reposo pero la satisfacción permanece durante muuuucho más tiempo

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Con lluvia, también se corre… pero llegas a casa, te das una ducha calentita, te secas y saboreas lo conseguido durante toda la semana. No tiene precio

Una 5 k es una buena opción. La primera vez que me inscribí en una carrera, hace unos dos años y medio, elegí una distancia asequible, que ya había superado en alguna ocasión corriendo en cinta. Fueron 7 kilómetros que cumplieron a la perfección con la labor de desmitificar este tipo de eventos para mí. Sentí miedo desde la tarde de antes, que iba ‘in crescendo’ hasta situarme detrás del arco del salida. No me gusta sufrir (aunque suena a broma del mal gusto decir esto horas después de haberme convertido en ultra runner, jajaja, pero esa es otra historia que algún día os contaré y que, de momento, podéis conocer con detalle aquí).

Mis objetivos en las primeras carreras eran: 1º Terminar. 2º Llegar contenta. 3º No ser la última… y este último, siempre condicionado por el cumplimiento de los dos primeros. El miedo era tener que sufrir para llegar a la meta. Y ahora podría decir que no sufrí nada, que llegué y disfruté tanto que decidí repetir una y otra vez, aumentando la distancia y el ritmo de carrera sin despeinarme más que lo justo. Pero mentiría.

Sonó el despertador bien temprano el domingo, una de nuestras dos oportunidades semanales de levantarnos tarde. Jaime y yo dimos un salto de la cama. No recuerdo si en aquella primera ocasión también pusimos a los niños en pie para llevarlos a casa de algún abuelo o vinieron a asistirnos, pero sí quiero subrayar que, de un modo u otro, participar en carreras y tener familia hace partícipe a todos los miembros (incluyendo los abuelos, titos, primos…). Llovía muchísimo y hacía frío, típico día de los que a menos que te hayas inscrito en una carrera jamás saldrías a la calle. Cogimos el coche y nos plantamos en la salida. Yo bajo la lluvia con mi gorra, mi chubasquero y mi cara de “¿esto es normal?”

Vi a mi alrededor cómo la lluvia mojaba la cara, el pelo, la ropa y las zapatillas del resto de participantes y empecé a darme cuenta de que a nadie le importaba que el agua estuviera calándoles con aquel frío. Y empezamos a correr. Siete kilómetros bastante obsesivos donde yo solo pensaba en llegar a la meta. Pasé uno tras otro hasta darme cuenta de que estaba a punto de completar con éxito mi primera carrera y crucé la meta tan exhausta como eufórica.

Recuerdo recoger mi primera bolsa de corredor y mi primera camiseta técnica conmemorativa de la carrera y volver al coche deseando contarle a mi familia lo que acababa de hacer. Recuerdo esa ducha caliente, esas agujetas y esas decenas de felicitaciones en el móvil durante ese día y el siguiente. Y cuando vi las clasificaciones y el tiempo en el que había completado aquella distancia mejorando todos mis entrenamientos en la cinta del gimnasio… Recuerdo que decidimos inscribirnos en un circuito anual de carreras, el Gran Premio de Fondo de la Diputación de Granada, y cómo en mis fines de semana se iban abriendo hueco los entrenamientos y la competiciones como si siempre hubieran estado ahí. Recuerdo participar en carreras míticas a las que había asistido muchas veces como espectadora y no acabar de creer que había cruzado el arco de meta yo…

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Y cuando crees que ya no puedes más miras a tu alrededor y ves a tanta gente en la misma lucha que tú… Foto: Granada x el running

En definitiva, las carreras no son más que citas a las que acudir para demostrarte que puedes vencer una vez más: a tu inseguridad de no poder completar una distancia, a tu miedo a no ser tan veloz como creías, a tu temor a encontrarte peor de lo que esperas, a tu rechazo a todo lo que te provoque cierto sufrimiento… Las carreras son pequeños momentos de la verdad a los que nos viene genial someternos de vez en cuando para ponernos en nuestro sitio, bien como punto de llegada o de partida o como ambas cosas. Así que no te prives del placer de disfrutar de experiencias que serán la llave de tu aprendizaje, de tu crecimiento y tu desarrollo personal.

Carreras populares, Carrera de San Antón en Jaén

Y tú, ¿crees que podrás ser un@ de los miles de corredores populares que pueblan el mundo? Pruébalo!

Y este es mi tercer y último consejo para quienes sigan a vueltas sobre cómo aficionarse al running, pero esta vez de verdad, sin vuelta atrás. Mucho ánimo y ¡vamos! Porque cuando te pones… lo consigues.

2 comentarios en “Cómo engancharte al running, de verdad (y III). Márcate un reto

  1. Una pregunta: quien tiene para ti mas mérito en una carrera? El primero o el ultimo? Quien sufre mas? Quien esta mas orgulloso de su carrera? Luego… Que mas da en que posición termina uno?

    • Hola Francisco! Personalmente, me es indiferente la posición en la que llego. Ahora que ya llevo algunas carrerillas en las piernas sí me gusta conocer el tiempo en que las hago para ver si mejoro mi marca anterior en la misma distancia. Pero como decía, es una competición conmigo misma y no me importa si me sitúa antes o después de nadie. Con respecto al mérito… todos los que acuden a la línea de salida tienen muchísimo mérito, creo que eso es lo más difícil, tener la determinación de superarte y acudir a tu cita. Y por último, una anécdota de mi última carrera. Dos de las cinco componentes de mi equipo se descolgaron y llegaron una hora después que el resto. Yo llegué en 14 horas y te juro que no hubiera podido correr ni un minuto más… para mí, ellas tuvieron más mérito.

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