marzo 9th, 2015 | | Deporte

La mujer que corre, corre dos veces (o más)

No es algo voluntario ni intencionado pero simplemente es así. Soy feminista.

Y antes de afilar los sables, os explico… ¿por qué este post hoy, en esta sección sobre running y ejercicio saludable? Pues porque importa, y mucho, lo que tienes entre las piernas a la hora de practicar deporte. Cuento aquí la historia que me llevó a calzarme las zapatillas con más determinación que nunca antes en mi vida, al cumplir los 33 y con dos niños pequeños. Tiene nombre y apellidos, un lugar y un día. Pero antes de entrar en harina quiero explicar lo del feminismo porque me consta que es un concepto antipático para much@s y vulgarizado en demasiadas ocasiones.

No es lo mismo no ser machista que ser feminista. El feminismo reacciona como un resorte frente a la discriminación por sexo, una rebeldía en contra del trato desigual que se demuestra con una actitud de alerta ante comentarios y/o comportamientos despreciativos o condescendientes hacia lo femenino. He tomado consciencia de mi género y vivo con mi autopercepción de mujer muy presente. De ahí que tenga un radar para detectar, no sólo a quien no me interesa por su miopía machista (hombres y mujeres) sino también para reconocer el valor de quien como mujer puede enriquecerme muchísimo. Por empatía, por identidad… y porque la suma hace la fuerza ¿o no?

Por supuesto, esto no es algo que caracterice a todos los seres humanos, me refiero a la consciencia plena mi condición sexual, y ni siquiera a todas las mujeres. No entro a valorar si ser feminista es bueno o malo, aunque tengo una opinión al respecto, para no herir la sensibilidad de nadie. Simplemente, se es o no se es.

Y cuando se es -y entro al fondo de la cuestión- no se puede evitar sentir identidad de género al entrar en contacto con otra mujer: una especie de “yo contigo, ya, desde ahora, por el simple hecho de ser mujer, comparto muchas cosas”. Pues eso me pasa a mí en general en muchos aspectos de la vida y en particular con la práctica del running.

Mi chico, con quien llevo compartida la mitad de mi vida (dios mío, ¡así es!) lo sabe bien. De naturaleza y complexión atlética, él siempre ha estado volcado en la práctica de algún deporte y siempre a nivel de competición. No es que sea un profesional pero sí que además de jugar al fútbol y correr asiduamente, lo ha hecho en ligas municipales y carreras populares. Como amantísima pareja le he acompañado siempre que he podido en sus ‘bolos’ deportivos, animándole cual chear leader desde las gradas. Nunca sus aficiones me lanzaron guiños desde la cancha, la pista o el campo. Y eso que siempre me ha animado y acompañado en mis (hasta ahora poco constantes) retos deportivos, adaptándose a mis limitaciones físicas como principiante y mis múltiples condicionantes (“no quiero correr en cuesta, no quiero pasar por el mismo sitio dos veces, si va a llover no salgo, que no se nos haga de noche, con este frío es una locura… etc, etc, etc”).

Carreras en pareja, running

La pareja que corre unida ¿permanece unida? Jaja, en mi caso sí ;)

Por eso, aquella tarde en que charlando a la salida de la función de teatro de Navidad de mi niña conocí la afición apasionada de Ñusi Martos, otra mamá runner del cole, me cambió literalmente la vida. No voy a contar mucho sobre ella aquí porque podéis descubrir por vosotros mismos su historia en el blog donde cuenta sus experiencias (Cualquiera puede hacerlo, toma ya…) Sólo os diré que andaba yo por aquel entonces lamentando mi pena negra por no lograr conciliar mi vida deportiva con la familiar y profesional cuando Ñusi me propuso correr con ella en medio de un panorama realista. La única forma de poder compaginar todo era quedar a partir de que los niños estuvieran acostados para no sentirnos culpables o, simplemente, quedarnos con las ganas de darles el besito de buenas noches. Ojo, esto que cuento no nos hace mejores madres. No entro a valorarlo, simplemente a mí me pasa y no puedo evitarlo. Si estás leyendo esto y piensas “pues vaya, yo preferiría salir más temprano y dejar que los acueste el padre”, olé tú.

Ñusi y Esther en la radio, mujeres que corren

Ñusi es mi mentora, jaja, si no la hubiera conocido igual no existiría este blog. Vino a charlar a mi programa de radio

A partir de aquel entonces, martes y jueves a las 21 horas estaba Ñusi tocando al portero de casa: ¡¿bajas?! Podía tronar, diluviar, granizar, nevar o helar el asfalto. Fue fundamental hacerme ver que no había adversidad climatológica u hora intempestiva que frustrara nuestros planes de salir a correr. Me aficioné al running un mes de enero de noche cerrada, hecha polvo después de una larga jornada de trabajo dentro y fuera de casa. Pero sobre todo, me aficioné a correr porque hubo una mujer como yo, de mi edad, con dos peques, como yo, y trabajadora dentro y fuera de casa, como yo, que creyó que yo podía hacerlo, como ella. Y a eso yo lo llamo empatía de género. Identidad femenina. Un mirarte y reconocerte en la otra… Yo a eso lo llamo feminismo… y es un arma de construcción masiva de retos, superación, emoción, solidaridad, esfuerzo, valentía y sueños.

correr, running, playa, libertad, deporte

Corriendo hacia el sol por la playa de los Lances en Tarifa (Cádiz), la mayor sensación de libertad.

 

4 comentarios en “La mujer que corre, corre dos veces (o más)

  1. Esther vaya tela! Me has emocionado!

    Como sabes, aunque me honran tus agradecimientos, yo pienso que esto lo consigue una solita. Yo puede aparecer en el momento justo y lugar oportuno, pero tú estabas deseando que eso ocurriera, y te hubiera bastado un ¡vamos! de cualquiera, para comenzar a moverte y demostrarte a tí misma, que no a nadie más, que puedes con todo lo que te propongas. Y es eso justo lo que has hecho!
    Ahora me toca a mí aprender de tí. Y aquí estoy en tu pirámide para intentarlo. Y ya me quedo. Un beso enorme y enhorabuena por tu nuevo proyecto.

    • Ya no te lo digo más, que soy una plasta, jajaja. Pero bueno, sabes de sobra lo que pienso sobre tu decisiva irrupción en mi vida. Efectivamente, yo tenía el gas abierto y viniste con la chispa a volarlo todo por los aires!

  2. José L. Fdez dice:

    No me gusta que se categorice porque podemos caer en los juicios generalizadores en los que uno u otro género se sientan menos. Somos personas todos y estoy a favor de la igualdad. Dicho ésto, me ha encantado el artículo!. Cuenta una historia de superación personal! y éso siempre me encanta. Un alumno de Juan Carlos. Un saludo, José

    • José, muchísimas gracias por tu comentario. No quiero que pienses que trato de dar preferencia a un género sobre otro, en absoluto! Pero sí que estoy convencida de que la igualdad entre hombres y mujeres es siempre en cuanto a derechos. Por lo demás, no conozco a nadie igual a otro, somos todos genuinos, hombres y mujeres. Lo que defiendo es que, como seres gregarios que somos, nos gusta sentirnos miembros de un grupo con el sentimos afinidad. Y en este sentido, yo me siento muy afín a las mujeres, como quien se siente afín a una ideología o a una confesión determinada. No es mejor ni peor, sólo es más parecido a tu forma de entender la vida. :) Lo dicho, gracias por participar y espero verte pronto por aquí de nuevo.

      PD: alumno de Juan Carlos? estás en buenas manos…

Dejar una Respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Puede utilizar estos atributos y etiquetas HTML:

<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>