febrero 28th, 2015 | | Mindfulness, Sin categoría

¿Por qué Vivir en la Pirámide con Esther Ontiveros?

Voy a tratar de ser tan honesta como jamás lo haya sido antes.

Creo que la ocasión lo merece. Estoy tratando de levantar una pirámide de vida sana a base de deporte, alimentación y meditación con cabida para todo aquel que quiera instalarse en ella y lo mínimo es que conozcáis a la anfitriona antes de plantearos la posibilidad de entrar. Me llamo Esther Ontiveros, tengo 35 años, estoy casada y soy madre de dos niños de 3 y 5 años. Soy periodista, especializada en comunicación corporativa. He trabajado en prensa, radio y televisión aunque el periódico ha sido el medio donde más he desarrollado mi experiencia profesional como redactora. Si tuviera que venderme como comunicadora apostaría todas mis cartas a mi habilidad escribiendo y obviaría tanto mi voz como mi imagen. Pero bueno, ahí están y también las exploto cuándo y dónde me dejan. En la actualidad, trabajo en el departamento de relaciones corporativas de una gran cooperativa agroalimentaria española, donde mi principal tarea es mostrar al mundo quiénes somos y lo que hacemos a través de todos los canales on y off line que existen a nuestro alcance.

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Preparada, lista, ya! Soy corredora popular, reciente amante del running que lo ha cogido con muchas ganas

Soy aficionada al running, o a correr, como se ha dicho toda la vida hasta que el anglicismo vino a socorrer a quienes entendemos esta práctica como un deporte y no como una mera acción. El español tiene un léxico muy rico pero a sustantivar no hay idioma que sirva mejor y más rápido que el inglés, especialmente cuando se trata de bautizar una moda. Porque no nos engañemos, el running lo es, al menos como deporte de masas. Y yo he venido a tocar las narices a quienes llevan años quemando zapatilla en la intimidad de sus madrugones; atletas solitarios e incomprendidos por la mayoría de los que nadie sabía su participación en competiciones populares ni sus ritmos medios de carrera hasta que irrumpieron los smartphones en nuestras vidas y esa odiosa facilidad para retratar cualquier logro deportivo en el acto y difundirlo en las redes como la pólvora.

Vaya por adelantado mi total admiración. Por si sirve de consuelo, vivo con un espécimen de este tipo y conozco la desolación que produce oír hablar de fartleks y burpees a la primera aficionada de última hora que se os cruza. A vosotr@s os pediré que me acompañéis también porque, aunque sé que a echarle kilómetros a las piernas no os voy a enseñar a estas alturas, sí es cierto que soy muy disciplinada en todas mis aficiones, trato de rodearme de profesionales que me den los mejores consejos y sigo las instrucciones a raja tabla, incluso cuando me las salto. Así que lo que aquí cuente no serán mis ocurrencias sobre mi experiencia como corredora popular. Prometido.

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Entrada a meta en una de las carreras más bellas en las que he participado, la de las Fuerzas Armadas, o las Dos Colinas de Granada

Pero sobre todo, y ya que hoy estamos poniendo la primera piedra, quería dirigirme a quienes por un motivo u otro llevan desde hace demasiado dándole vueltas al hecho de que están tardando ya en encajar el ejercicio físico en algún momento de su complicada agenda. Me dirijo a vosotr@s, porque este blog va de cómo pasar de estar convencido de que no se puede por más que se quiera introducir el deporte en el día a día… a… no poder explicarte cómo has podido sobrevivir todos estos años a rutinas sedentarias. Y cuando trato de transmitir esta idea siempre veo a alguien con cara de “ufff, ya estamos otra vez con el tema”. Cierto, la práctica de ejercicio como hábito de vida sana no es una nueva asignatura obligatoria para revalidar la EGB; de momento, no está penado no hacer nada (al menos, no en el plano legal). Así que se trata de algo voluntario que harás, si es que quieres, cuando tú quieras.

Soy flexivegetariana (si quieres saber más aquí te presento a quien acuñó este término) en transición. Adoro la verdura como cualquier carnívoro adora un buen filete de novillo argentino. Si no lo entiendes es probable que jamás llegues a hacerlo. No pasa nada, de momento no he iniciado ninguna cruzada contra la ingesta de animales, es más, yo misma disfruto como una loca del jamón serrano y del pescado fresco (salvaje, no de piscifactoría) en ocasiones. Un flexivegetariano consume un 80 por ciento de alimentos vegetales, preferiblemente vivos y crudos, y un 20 por ciento del resto. Mantener a raya esta proporción, facilita poder llevar una dieta sana basada en la ingesta de alimentos saludables sin caer en fanatismos ni restricciones imposibles, sobre todo cuando tienes enanos que protestan cuando toca fruta y un amante de la carne en casa con intolerancia a todo lo que sea de hoja verde.

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Arroz integral, con brócoli y champis. En transición al flexivegetarianismo ¿que qué es eso? Quédate y lo aprendemos junt@s

En realidad, aprender a conocer los alimentos me ha ofrecido una visión más profunda del significado de comer que va mucho más allá de no pasar hambre o de la obtención de placer inmediato para saciar carencias que pocas veces están realmente ligadas a la demanda de nutrientes por parte de nuestro cuerpo. Conocer los intereses comerciales de la industria, las estrategias geopolíticas en torno a la producción de alimentos, los efectos que generan los distintos procesos a los que se someten… Junto con el running, pocas cosas me han fascinado más que la nutrición cuando he empezado a adentrarme en ellas. Insisto, como en lo anterior, que jamás trataré en este blog de dar lecciones sobre nutrición basadas exclusivamente en mis pensamientos o creencias. Respeto a quienes tienen la formación y la experiencia en esta área tan fascinante como compleja y me rodeo de ellos. Prometo invitarlos aquí para que también los conozcáis.

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Sonreir, la mejor terapia contra la depresión, el mal rollo y el vacío existencial. Yo lo hago siempre que tengo ocasión… que es muchas veces a lo largo del día!

Medito.

Cuando camino, cuando conduzco, cuando leo, cuando como, cuando miro por la ventana y también, a veces, cuando me siento a meditar. A veces cruzo las piernas en forma de media o flor de loto completa, pero otras veces me siento y reposo la espalda en la silla, pongo las palmas de mis manos boca arriba sobre mis rodillas y fijo la mirada en un punto. Trato de centrarme en mi respiración, de someter a los pensamientos que reclaman mi atención a quedar relegados en un segundo plano. Intento mantener el control sobre quién soy, lo que pienso y cómo actúo, utilizando como única herramienta el poder sobre mi mente. No hay connotación religiosa detrás de todo ello, ni tan siquiera un trasfondo espiritual por el cual invoque energías que no sea la mía propia. A estas técnicas de ejercitación de la atención plena sobre los pensamientos se las conoce como mindfullness y son tan útiles para mantener la armonía en la pareja como para ser productivos en el trabajo; para contener la ira en un momento de máxima tensión como para apreciar belleza en la acción de sacar una cuchara de un tarro de miel. Y sobre esto hay tantos que saben tanto que siempre tendrán las puertas de esta pirámide abiertas para entrar cuando quieran y transmitirnos toda esa sabiduría.

Poco más me queda que añadir en este post de bienvenida. Como habréis comprobado este es un blog que habla de vida sana como coartada para lograr una vida feliz. Si buscabas una fórmula mágica la mala noticia es que no la tengo. Me falla el olfato para las empresas fáciles así que si has llegado hasta aquí sólo puedo terminar agradeciendo todo tu tiempo y tu interés como empecé, con un nuevo ejercicio de honestidad:

Nuestra recompensa se encuentra en el esfuerzo y no en el resultado. Un esfuerzo total es una victoria completa. Mahatma Ghandi

8 comentarios en “¿Por qué Vivir en la Pirámide con Esther Ontiveros?

  1. En realidad, con tu proyecto, me siento un poco como un tío al que le ha salido un genial sobrino/sobrina que es tu precioso y acertado proyecto. He sabido de él según me ibas contando con tu ilusión y ¡¡claro!! pues uno le toma cariño y verlo ya en acción es eso…orgullo de tío jejeje. Te deseo toda la suerte del mundo y que no detengas la ilusión, la emotividad y el esfuerzo que haces. Es necesario, en este mundo cambiante y tan, tan acelerado, gente como tú que muestra que otras miradas y formas de habitar este mágico planeta son posibles. ¡¡Me apunto a vivir en la pirámide!!.

  2. Anne Denoyelle dice:

    Gracias por esas palabras de una honestidad conmovedora, gracias por compartirlas y por ver la vida desde esa pirámide!
    Saludos!

  3. Muy interesante este espacio que has creado.Much@s andamos buscando el equilibrio,unos de forma consciente y activamente otros de manera intuitiva y un poco más desordenadamente….pero vamos pasando por la cuerda intentando resbalar y caer lo menos posible.Es natural que el cuerpo y el espíritu deben ir en armonia,es el primer equilibrio para andar fluidamente por la cuerda, no es igual de facíl para todas las personas pero se puede trabajar de múltiples maneras y tú Esther ,comunicas la tuya ,de una forma positiva,real ,íntima,clara ,generosa…Enhorabuena!!

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