febrero 5th, 2016 | | Alimentación

Semillas, 7 razones por las que no sabrás cómo has podido vivir sin ellas

Yo no veía la serie pero me puedo imaginar cómo era el personaje que le valió el apodo de ‘La Hierbas’ a la vecina naturópata por excelencia de la tele. Como ya lo estaréis intuyendo, hay quien me llama así desde que suplemento mi alimentación con semillas, pero os voy a decir una cosa, no hay que ser muy hierbas para incorporar a vuestra dieta este tipo de productos ya que sus propiedades son tantas que es difícil que no te vaya a venir bien de alguna manera pasarte al bando de los que tomamos semillas. A mí, como tantas otras cosas buenas al respecto de mi pauta de alimentación, me las descubrió la nutricionista clínica Malva Castro, y desde entonces ando rebuscando semillas por los herbolarios y tiendas eco de mi ciudad.

No te voy a contar nada nuevo sobre semillas que no puedas encontrar consultando miles de webs con información sobre sus propiedades y efectos. Simplemente quiero compartir mi experiencia contigo por si te sirve de ayuda esta información y por si, como yo, desconocías que las semillas pudieran ayudarte de alguna forma.

Lo cierto es que abruma la cantidad de propiedades que se les atribuyen y, si eres de l@s que te crees ‘de la misa la mitad’ como en mi caso, te bastará con conocer una quinta parte de estas ventajas. Para información más pormenorizada y personalizada, ya sabéis que lo mejor es acudir al nutricionista.

Paté de berenjenas con topping de semillas

Paté de berenjenas con topping de semillas

Yo tomo diariamente una mezcla de semillas de lino, sésamo, cúrcuma y pimienta negra (las dos últimas no son semillas sino especias, pero en el caso de la cúrcuma se trata de una planta medicinal con propiedades antiinflamatorias y antioxidantes, y sobre la pimienta decir que multiplica por 10 las propiedades medicinales de la anterior).

Además, suelo enriquecer las ensaladas y hacer puding con chía, que tiene un montón de proteínas, y pipas de girasol y calabaza. Son alimentos grasos,  claro que sí, pero sanos. ¡Pronto el mundo sabrá cuán engañado estaba al demonizar la grasa y entregarse al azúcar tomando alimentos ‘light’! Pero esa es otra historia de la que hablaremos otro día ;)

Semillas de sésamo y lino con cúrcuma y pimienta negra ya mezcladas y molinillo para activarlas

Semillas de sésamo y lino con cúrcuma y pimienta negra ya mezcladas y molinillo para activarlas

Paso a detallarte cuáles son las 7 razones por las que no sabrás cómo has podido vivir sin beneficiarte de las ventajas de tomar semillas:

  1. Aceleran el metabolismo. Resulta que yo soy de extremidades flacas y tronco ancho, sí, que tengo donde agarrar si me echas mano a la cintura. Sólo si estoy unos dos kilos por debajo de mi peso ideal consigo mantener a raya esa zona de mi cuerpo. Y la verdad: cuesta mucho trabajo pesar menos de lo que una tiende por naturaleza y, cuando se consigue, cuesta muy poco recuperarlo con un par de cervezas y alguna tapa de más.
    Como no está entre mis planes vivir para pesar menos pues tengo que conformarme con cuidar de no pasarme en el balance calórico (lo que como menos lo que gasto) y ayudar a mi metabolismo a ser más eficiente. Esto supone, entre otras cosas, tomar semillas. Esto está relacionado con la presencia de componentes que ayudan a combatir la resistencia a la insulina como los ácidos grasos, fibra, polifenoles, etc, que ahora te cuento, pero no me quiero poner muy técnica (entre otras cosas porque no soy experta y me puedo equivocar).
  2. Sacian. Cuando Malva me recomendó que tomara una cucharada sopera de semillas al día le pregunté cuándo era el momento idóneo. Ella me dijo: cuando más hambre tengas. Pues bien, esto suele ser a la hora de cenar. Yo como más o menos cada tres horas (menos entre la cena  y el desayuno, que ayuno mínimo 12 horas) pero la merienda es la que siempre me coge a destiempo y, o la hago pronto, sobre las 17,30, o no la hago.
    Así que hasta la cena me pasan 4 horas fácil. Llego con un apetito voraz a las 21,30 de la noche así que antes de liarme a preparar la cena, me zampo mi cucharada y el efecto es inmediato. Como si me hubiera comido un bollo. Eso sí, dura poco, a los 20 minutos tengo hambre, claro.
  3. Aportan ácidos grasos. Para cualquier persona son esenciales los ácidos grasos pero para mí, que no como ni carne ni pescado habitualmente, aún más. Si tú también estás pensando en reducir drásticamente la ingesta de este tipo de productos debes tener en cuenta que necesitarás obtener las proteínas de otra fuente y las semillas son una de ellas.
    Conozco mucha gente que decide de un día para otro dejar de comer animales alarmada por alguna noticia o reportaje sobre la procedencia de estos productos (mala calidad, aditivos nada saludables, maltrato animal…). Es normal, a mí también me sobran los motivos. Pero ojo con limitarte a eliminar la carne de tu dieta sin tomar otras medidas. Empieza a poner interés en la nutrición porque no es factible erradicar los ácidos grasos que te aporta la carne y el pescado sin consecuencias negativas para ti.
Esta mezcla 'mágica' es la que yo tomo diariamente, podéis ver los precios de las semillas, me dura un par de meses aproximadamente

Esta mezcla ‘mágica’ es la que yo tomo diariamente, podéis ver los precios de las semillas, me dura un par de meses aproximadamente

  1. Son energizantes. Tienen un montón de vitaminas, en especial las que llevan la B, y ya sabemos lo que opinaba Súper Ratón de las vitaminas (¿que no sabes quién es? Eres insultantemente joven pues ;)
  2. Están ricas. El otro día, oí decir al reputadísimo chef José Andrés en Madrid Fusión que la cocina internacional tendía a la reducción drástica de la presencia de la carne en la dieta y el mayor protagonismo de las verduras. Si se constata que esto es cierto (y en mi pequeño círculo vital, cada vez lo veo más), estad preparados para asistir a la proliferación de las semillas en las recetas de todos l@s grandes de la cocina.
    Porque las semillas le dan un toque crujiente a las ensaladas, un sabor nuevo a las verduras cocinadas como toda la vida, una contundencia a tus platos capaz de convertir lo que antes era un entrante en un plato único. En definitiva, las semillas como ‘topping’ en tus ensaladas y verduras pueden cambiarlo todo…
  3. Si padeces estreñimiento. Qué queréis que os diga, pero tres cosas hay en la vida para quienes padecemos de tuberías estrechas y no son salud, dinero y amor sino deporte, verduras y semillas. Por su alto contenido en fibra, las semillas te ayudan a ir al baño con más frecuencia y regularidad. Como toda la fibra, en su justa medida, de lo contrario el efecto es inverso.
  4. Te ponen guap@. Tienen propiedades depurativas y antioxidantes lo que significa que ya, a corto plazo, puedes apreciar que te sientes menos hinchad@, la piel tiene mejor tono, el cabello brilla, las uñas están más fuertes… no sé si es tan efectivo como peregrinar a Lourdes pero si eres constante, a medio plazo los efectos son visibles.
Pudin de chía, esta semillas se hincha en contacto con el líquido y crea una textura gelatinosa, similar a la de un yogur

Pudin de chía, esta semillas se hincha en contacto con el líquido y crea una textura gelatinosa, similar a la de un yogur

¿Cómo hay que tomar las semillas? Para que nuestro cuerpo sea capaz de absorber y asimilar las propiedades de las semillas y evitar darles paso directamente al intestino para evacuarlas, hay que activarlas. Esto significa que hay que ‘prepararlas’ antes de ingerirlas porque en muchos casos nuestro organismo no está preparado para acceder al nutriente (tened en cuenta que son duras, tienen piel, están muy concentradas…).

En muchos casos tendréis que molerlas con un molinillo de café; en otros  habrá que dejarlas en agua durante una noche o remojarlas un par de horas, en otros puede ser que lo óptimo sea germinarlas… Yo las muelo en el mismo momento de tomarlas y lo hago con un vaso de agua, pero eso vale para el caso de las que yo tomo.

Hay tantas semillas y tan diferentes que sería pesado abordar todas las opciones, por eso os invito a compartir, preguntar, debatir cuáles son las que mejor se ajustan a vuestros propósitos y así nos enriquecemos mutuamente. En cualquier caso, que el miedo a lo desconocido no os quite las ganas de empezar a probar ya, experimentad y sobre esa base podréis ir corrigiendo. Al fin y al cabo, no os estoy incitando a probar cicuta, jaja.

Por último, no voy a hablar de alimentos anticáncer. No tengo la formación ni el conocimiento ni la experiencia propia o ajena para atreverme a aseverar nada relacionado con las propiedades que puedan tener las semillas para prevenir el cáncer. En este, como en el resto de los post, sólo hablo de cosas que combinan dos requisitos: me las han enseñado profesionales y, por experiencia propia, sé que funcionan. Como dice Ana Pastor, la periodista, “estos son los datos, suyas son las conclusiones”…

Mucho ánimo y ¡a probar semillas!

3 comentarios en “Semillas, 7 razones por las que no sabrás cómo has podido vivir sin ellas

  1. Ester, apenas he leído tus razones para evitar comer carne y las razones por las cuales elegir comer semillas. Me ha encantado, porque quiero comer más verduras que carnes en general por muchas razones y estas notas me han dado el espaldarazo que necesitaba. Desde Argentina te mando saludos y muchas gracias por compartir tu vida que a muchas les ha de hacer muy bien.

    • Gracias Angélica, me alegra un montón que mis razones puedan ayudarte a tomar la decisión que estabas valorando.Ánimo con tus propósitos y, si de algo te pueden servir mis experiencias ¡genial! Seguiré contándolas por aquí. Un abrazo!

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