agosto 31st, 2015 | | Alimentación

Soy flexivegetariana, no os preocupéis, estoy bien… muy bien

Entre las decisiones más controvertidas que puede tomar una persona que quiere introducir cambios en su vida están las relacionadas con su pauta de alimentación. Si eres de l@s que disfruta rompiendo los esquemas deberías probar a comunicar a tu gente que has decidido dejar de tomar leche de vaca o carne de cerdo. Pocas veces tendrás la oportunidad de percibir tanto desasosiego por alguna elección que hayas hecho. Yo lo atribuyo a que cuando le importas a alguien es inevitable que se preocupe por ti, de ahí que no me importe explicar mis porqués tantas veces como sea necesario.

 

soja texturizada con pisto de verduras

Una receta de soja texturizada con pisto de verduras

En mi caso la decisión pasa por prescindir de la carne y el pescado siempre que sea posible, esto es: cuando como en casa, cuando hay alternativas o cuando estoy en disposición de no comer nada si no hay otra cosa que no sea carne o pescado. Esta decisión no incluye: rechazar una comida preparada por alguien que me ha invitado a comer a su casa, dejar de hacer una comida importante cuando no hay alternativas a la carne o el pescado o arruinar mi participación en un evento social (bodas, bautizos, comuniones, celebraciones importantes en general) por ser demasiado rígida con mi pauta de alimentación.

¿Cómo de flexible soy en estos casos? Pues para alguien con tantas cosas buenas de la vida que celebrar como yo (afortunadamente y espero que siga así por mucho años) no es fácil poner coto a las excepciones para que no se conviertan en regla. Así que: si me invitan a comer en casa recuerdo amable y educadamente al anfitrión/a que ‘soy más de verde que de otras cosas’ para que no olvide incluir una buena ensalada en el menú (para los segundos siempre tengo a Jaime dispuesto a arrasar con su ración y la mía, je je). Esto no suele ser un inconveniente porque obviamente lo hago con familiares y gente de confianza, en caso contrario, me remito al capítulo de excepciones.

Filete de seitán con verduras, otra alternativa vegetal a la carne animal

Filete de seitán con verduras, otra alternativa vegetal a la carne animal

En la calle, es inusual que no haya alternativa a la carne o el pescado. He estado en restaurantes argentinos especializados en carne a la piedra y me he zampado una patata asada rellena de maíz, zanahoria, remolacha y salsa chumichurri, o un provolone con tomate … incluso en un hamburguesería clásica americana he encontrado un sándwich vegetal con huevo en pan de cereales y ensalada colslaw de lo más típico. O en un chiringuito playero opto por ejemplares pequeños como los rejos (patitas de pulpo), gambas fritas o chipirones, o pescados muy frescos como los espetos, sardinas pescadas esa misma mañana en la playa donde te las asan.

¿Pero y si realmente no hay nada que comer que no sea carne o pescado? En Granada, donde yo vivo, las tapas que acompañan a la bebida son una costumbre generalizada en los bares. A veces las puedes elegir pero en ocasiones, dado que se trata de una cortesía sin coste del establecimiento, sirven lo que haya previsto sin dar más opciones. Confieso que siempre que puedo me adelanto al camarero y le sugiero que, si existe la posibilidad, me ponga algo vegetal y suele funcionar. Pero si ya es demasiado tarde, renuncio a la tapa y me espero a la segunda o… cambiamos de bar. El otro día nos sirvieron tostada de morcilla. Pues va a ser que no, pero sin aspavientos ¿eh? No voy a morir de desnutrición por renunciar a una tapa, siempre lo digo.

En las celebraciones, lo primero es pasarlo bien en la mejor compañía y ser agradecido con los homenajeados que te agasajan con comida y bebida, sea del tipo que sea. Me resulta violento poner condiciones a algo que se me ofrece amablemente para compartir un momento de felicidad así que en estos casos trato de aprovechar las opciones de los canapés (salmorejos, tartaletas vegetales, brochetas de cherry y queso y… sí, como jamón serrano, cuanto más bueno mejor, jajaja). Si hay ensalada me cebo y en platos fuertes devoro mi guarnición y la de mi pareja, que me la cede gustoso a cambio de mi filete. Menudo tándem.

Ensalada de col kale con quinoa, alimentos desconocidos para mí hasta que decidí sustituir proteína animal por vegetal

Ensalada de col kale con quinoa, alimentos desconocidos para mí hasta que decidí sustituir proteína animal por vegetal

Si estás leyendo este post y eres carnívoro/a por antonomasia puede que te lleves las manos a la cabeza. Si no nos conocemos quizá pienses que mi pauta de alimentación es simplemente una soberana chorrada. Si somos amig@s, además de pensar lo anterior, puede que pienses que es una irresponsabilidad. Si somos casi familia, además de ambas cosas, quizá trates de persuadirme para que abandone esta decisión ‘por mi bien’. Lo paradójico es que si eres vegetariano/a, vegano/a o crudivegano/a y estás leyendo este post es muy probable que pienses lo mismo aunque en sentido inverso. Es decir, que debería desterrar las excepciones y entregarme a la alimentación exclusiva a base de hortalizas, verduras, frutas, semillas, legumbres y germinados.

Por eso voy a explicar mis razones para evitar la carne y el pescado siempre que puedo. Empezaré por descartar las respetables motivaciones que han servido a otras personas para abandonar el consumo de carne animal pero que no responden a mi caso particular:

No soy animalista, es decir, no renuncio voluntariamente a comer animales como acción en su defensa (creo que el DRAE no recoge esta acepción aún si bien los que así se consideran reclaman su inclusión)

No me da asco la carne ni el pescado. No es mi comida favorita (algunos pescados sí, me encantan, como el pulpo) pero no renuncio voluntariamente a comer animales porque no me guste su sabor. Esto es muy matizable porque hay mil ejemplos que jamás probaría mientras existiera una sola brizna de hierba que pastar a mi alcance, jaja, es el caso del cordero, el conejo, la charcutería del cerdo…)

No profeso ninguna religión que me impida comer carne o pescado de ningún tipo. Soy cristiana rasa, es decir, que nada de ortodoxias ni en la alimentación ni en otros aspectos que pudieran limitarme en este sentido (Ramadán, Pascua, Kosher, Halal, ni siquiera he dejado de comer carne en Semana Santa estos años atrás). Aunque me encantaría conocer a fondo los principios de la alimentación Ayurveda, la cual no se encuadra tanto en preceptos religiosos como espirituales.

Entonces, como ya podrás imaginar, simplemente es una cuestión de salud. Y antes de meterme en este florido jardín quiero apuntar que no soy médico ni nutricionista ni experta en nada relacionado con la alimentación. Tengo un profundísimo respeto por todas las personas que han dedicado su tiempo y esfuerzo a conocer los efectos de los alimentos sobre el organismo y precisamente es esa admiración la que me conduce a seguir con gran interés todas las opiniones de los que sí saben de esto. Y después de haber leído, escuchado y visto muchas cosas… me quedo con el flexivegetarianismo (un ‘palabro’ que no he acuñado yo sino la coach nutricional Ana Moreno).

Por otro lado, y dado que no todo funciona igual de bien a todas las personas, antes de dar un giro a mi pauta de alimentación he acudido a una profesional, la nutricionista clínica Malva Castro, para que me marcara los pasos de forma que jamás pusiera en riesgo mi salud tomando decisiones equivocadas. Porque si algo he descubierto en esta incursión en las dietas es que no tenemos ni pajolera idea de lo que comemos ni de cómo reacciona nuestro cuerpo a nuestra alimentación, craso error del que deberían hacerse cargo las administraciones públicas invirtiendo en educación todos los recursos que se ahorrarían en gasto sanitario. Cierto que para ello habría que desmontar ciertos mitos alimentados por los lobbies de la industria alimentaria… pero ése es un jardín aún más grande en el que no me voy a meter (de momento).

Te dejo algunas pinceladas de información que para mí resultaron vitales a la hora tomar la decisión de eliminar (prácticamente) el consumo de carne y pescado de mi dieta con la finalidad de que, si te apetece seguir acompañándome en la construcción de esta pirámide tengas la seguridad de que no hay nada de malo en ello sino ¡todo lo contrario!

Este vídeo fue de las primeras cosas que me aconsejó ver Malva:

Este libro de Ana Moreno explica muy bien en qué consiste eso de ser flexivegetariano/a

Libro Flexivegetarianos de Ana Moreno

Flexivegetarianos de Ana Moreno

Y este vídeo de una página que me encanta, Nutrition Facts.


Para facilitarte un poco la traducción, te cuento que viene a subrayar que la dieta vegetariana está asociada a una importante reducción de la tasa de mortalidad pero dado que no es fácilmente adaptable por muchos individuos, se aconseja a las autoridades sanitarias promocionar un mensaje más sencillo, asociado al consumo preferente de alimentos de origen vegetal como base de la alimentación. Es decir, promocionar la transición a un patrón alimentario provegetariano que enfatice la preferencia por los alimentos de origen vegetal podría reducir todas las causas de mortalidad.

5 comentarios en “Soy flexivegetariana, no os preocupéis, estoy bien… muy bien

  1. Hola, me ha encantado tu post. Me alegra, motiva y tranquiliza ver que no soy la única que tiende a esa forma de alimentación. Que soy muy respetuosa con las personas que no la siguen pero que no siempre me siento igual de respetada. Mi decisión fue motivada por 4 casos de cáncer mortal en mi familia, uno de ellos mi padre. Te sigo en ig y te “copio” recetas. Un saludo inma

    • Mil gracias Inma, me parece una decisión más que acertada la de cuidar tu alimentación al máximo, no sabemos lo que nos deparará la vida ni a tí ni a nadie pero soy de las que prefiere remar a favor de mi bienestar en lugar de ir en contra (y, sí, hay excepciones que rompen la regla y soy consciente de cuando me la salto). Y ya no sólo por lo que el futuro nos depare sino por el presente, porque hoy ya nos sentimos mejor. Un abrazo

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